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El grupo de ayuda mútua para personas adictas

Es prácticamente imposible reintegrar socialmente a un adicto, sin antes proveerle de herramientas de protección efectivas.

Es prácticamente imposible reintegrar socialmente a un adicto, sin antes proveerle de herramientas de protección efectivas, que le permitan hacer frente, sin derrumbarse, al rechazo social, al paro, al racismo, a la desilusión, y a la frustración que provoca vivir en una sociedad adictiva, sin ser una víctima de ella.

De no conseguirlo, seguiremos avanzando hacia la recaída, porque la desintoxicación implica la eliminación momentánea del problema, pero no una cura de superación de las causas que lo motivaron.

En nuestro método incluimos un componente informativo completo de la problemática de la adicción, para proveer al adicto de una base de conocimientos que le ayuden a comprender y admitir que su dependencia de substancias ha destruido su proceso vital como persona. Esta información le ayuda también a entender el porqué de su conducta, favoreciendo así el proceso de crecimiento personal. El autoconocimiento es una potente arma terapéutica para provocar cambios en la conducta y en la actitud, implicándolo de forma más activa en su proceso, y siempre a través del grupo de apoyo mutuo.

El grupo de recuperación ofrece la oportunidad de identificarse con los compañeros, -la sensación de pertenencia a un grupo es básica-, de aprender sobre el fenómeno de la adicción y su recuperación, y de enfrentarse a las conductas y actitudes mal adaptadas.

La buena recepción y aceptación por parte de los elementos del grupo, afianza la confianza en uno mismo, ayuda a curar nuestro profundo sentimiento de culpa y también a entender que la abstinencia

NO constituye ni un castigo ni un capricho, y mucho menos una limitación de nuestra libertad individual.

A través del grupo, adquiriremos nuevos conocimientos acerca del control eficaz de adicciones.

Al contrario, a través del grupo, adquiriremos nuevos conocimientos acerca del control eficaz de los problemas, los reajustes, los fracasos y los sentimientos negativos. Los adictos, toda vez que hemos abandonado el consumo, somos personas tan válidas como cualquier otra. En lo único que no tenemos habilidad es en vivir sin consumir, eso debemos aprenderlo.

En este proceso de aprendizaje constataremos, por la experiencia de los miembros del grupo y después por propia comprobación, el aumento, tanto en calidad como en cantidad, de las opciones y alternativas positivas que se presentarán en nuestra vida cotidiana.

La dinámica de este proceso, no radica en el autocontrol, sino en la ACEPTACIÓN. Sólo cuando uno se acepta tal como es, puede dejar de intentar controlar las apariencias, advertir con claridad el efecto destructivo del enfoque del arreglo rápido y admitir honestamente que no le está dando resultado. La aceptación incondicional de nuestra problemática con el consumo, gracias a la interacción con el grupo, es un gran paso de cara a mantenernos firmes en la abstinencia y donde se afianza realmente nuestra progresión como seres humanos.

ORIXE NO ES un centro psiquiátrico ni un gabinete de psicología. Tampoco pretende substituir al consejo médico o psicológico. ORIXE ES una herramienta útil y necesaria para el desarrollo personal. Una escuela de vida.