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Nuestro modelo de referencia para ayuda a personas adictas.

Recorrido el difícil camino de la desintoxicación, se hace necesaria toda una estrategia para conseguir la reintegración del adicto en la sociedad.

Recorrido el difícil camino de la desintoxicación, se hace necesaria toda una estrategia para conseguir la reintegración del adicto en la sociedad. En realidad, el término “reintegración” tiene poco sentido para la mayoría de adictos, puesto que muchos de ellos, al haberse iniciado desde muy jóvenes en el mundo del consumo, jamás han formado parte activa de la sociedad. Otros muchos, denotan con su actitud, un conflicto personal con muchos de los valores y principios de la sociedad, en los que, en el fondo NO creen.

La organización de sistemas asistenciales eficaces requeriría de una nueva sociedad paralela, dispuesta a integrar a los adictos cuando estos se han desintoxicado; Una sociedad en la que los principios éticos fueran fundamento de todos, y en la que las substancias psicotrópicas  estuvieran totalmente ausentes. Pero es evidente que esta sociedad está lejos de existir, es más, cada día es más hostil y más adictiva. No es fácil, pues, reintegrarse en una sociedad que promociona el consumo constantemente, para después estigmatizar a sus víctimas.

El adicto es ante todo, un ser humano como como cualquier otro, pero que, a causa de su condición de adicto, ha perdido la conexión con sí mismo y con el mundo. Un adicto es un TODO, que, como ya nos adelantó Aristóteles, va mucho más allá que la simple suma de sus partes.

Por todo ello es importante ayudar desde la propia experiencia, en este camino motivador de crecimiento personal. Un proceso que jamás debe ser entendido como un castigo, sino  como un camino altamente enriquecedor hacia la reconciliación con uno mismo, hacia el Origen.

En Orixe, también hemos viajado hacia el origen por lo que respecta a los métodos destinados a la recuperación de adictos.

Modelos hay muchos, eficaces, francamente pocos.

MODELO MINNESOTA: El método más exitoso en el tratamiento de la adicción.

Viajemos ahora hasta mediados del s.XX. En esos momentos, la situación que les esperaba a los alcohólicos, a pesar de luchar a diario contra su necesidad de beber, era terrible, pues solamente tenía tres perspectivas. Una era el confinamiento en un manicomio, otra era la delincuencia, que les implicaría prisión, y la última era la vida de los “sin techo”. Esas eran todas sus expectativas, con el agravante que su alcoholismo era, a nivel social,  la prueba evidente de su debilidad moral.

En Estados Unidos, y ante estas pobres perspectivas, un grupo de tres alcohólicos miembros de Alcohólicos Anónimos, decidieron unir sus esfuerzos intentando encontrar un espacio en el cual compartir sus experiencias y apoyarse mutuamente. Finalmente consiguieron financiación para adquirir una vieja granja muy cerca de Minnesota.

La granja empezó humildemente, como una pequeña fundación que trabajaba como refugio para alcohólicos, los cuales debían respetar cinco principios básicos:

  • Asistir diariamente a las reuniones de Alcohólicos Anónimos.
  • Comportarse de manera responsable.
  • No encerrarse en sí mismo.
  • Compartir experiencias.
  • Hacer la cama.
  • Mantenerse abstinente.

Detrás de estas reglas tan simples, se escondía una enorme practicidad y una gran sabiduría, porque las personas adictas, como autoprotección ante una vida sumida en el fracaso y el caos, tenemos tendencia a encerrarnos en nosotros mismos y a acumular un gran resentimiento. Por ello, ya desde un principio se insistió en que hay que esforzarse en ver y explicar los pequeños detalles de la vida diaria, compartir experiencias con el resto del grupo, sufrimientos y problemas, aprender a escuchar y enriquecerse con otras experiencias. El objetivo no era otro que el de rescatar a los adictos de su vida de aislamiento y reintegrarlos en una vida de diálogo.

Este sencillo procedimiento comportó un descubrimiento realmente motivador -y en esos momentos revolucionario-, que se convirtió en la piedra angular de todo el proceso terapéutico: Quien mejor entiende a un adicto es otro adicto. Había nacido el método más exitoso en el tratamiento de la adicción, el MODELO MINNESOTA.

En su momento, lo que empezó siendo una pequeña casa de huéspedes para alcohólicos, terminó siendo un gran movimiento de REFORMA SOCIAL, pues acertó de lleno en su idea de crear una comunidad humana formada por alcohólicos, en la cual podían conservar su integridad y su dignidad en tanto que personas, es más, ofrecía una alternativa muy válida y muchísimo más eficaz a lo que hasta la fecha se había considerado correcto en el tratamiento contra el alcoholismo, o sea, el manicomio, con sus electroshocks y sus camisas de fuerza.

El Modelo Minnesota tuvo un éxito extraordinario.

El Modelo Minnesota tuvo un éxito extraordinario, y se expandió enormemente en Estados Unidos y Europa durante la década de 1960. Pronto acogió no sólo a alcohólicos, sino también a adictos a todo tipo de substancias. Hasta la fecha, no ha parado de crecer y evolucionar, integrando con el tiempo, el talento de profesionales procedentes de otras disciplinas, porque la idea, ya desde un principio, no es solamente la de curar un mal físico, sino la de atender a esa persona en su totalidad - cuerpo, mente y espíritu-, siempre manteniendo como piedra angular del proceso, la TERAPIA DE GRUPO, porque a día de hoy, ni hay vacunas, ni medicamentos efectivos contra la adicción, y mucho menos soluciones mágicas a corto plazo.

En España, apareció a finales de los años 70, de la mano de dos psiquiatras de la unidad de alcohología del Hospital Clínico de Barcelona, los doctores Lluís Bach y Francesc Freixas, quienes iniciaron las primeras investigaciones serias sobre la adicción al alcohol. Inspirados en el modelo Minnesota y haciendo uso de su experiencia, crearon una filosofía de tratamiento que se iría revelando como muy efectiva, sobre todo a largo plazo. Instalados en las dependencias del antiguo balneario Blancafort en el pueblo de la Garriga (Barcelona), fueron poco a poco consolidando un método muy efectivo que, muchos años después, sigue estando vigente y continúa recuperando a miles de personas.

ORIXE NO ES un centro psiquiátrico ni un gabinete de psicología. Tampoco pretende substituir al consejo médico o psicológico. ORIXE ES una herramienta útil y necesaria para el desarrollo personal. Una escuela de vida.